De legado a legado, de generación en generación. Prof. Doctor Porfirio Garcete, Vice Pdte del Colegio de Abogados del A. P.
“Heredé sus libros y sus consejos”
Recuerda con cariño a los profesionales que han partido a la eternidad “aunque sabemos que en la vida terrenal todo somos pasajeros”, “no queremos aceptar de ese momento a otro que nos toca vivir”; “a Lolia la recuerdo desde que llegué en los tribunales, ya estaba ejerciendo la profesión. A Gloria la conocí en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este, y tantos colegas que partieron sin despedirse. Nadie esperaba este momento que estamos viviendo y la última pandemia con esta característica se habla que fue la famosa gripe española al principio del siglo XX y prácticamente 100 años después estamos teniendo el mismo fenómeno, nadie se esperaba que nuestra vida cambiara por completo, esperamos más humanismo de todo lo que enfrentamos, parece que tenemos que seguir trabajando mucho en la parte espiritual tenemos que abandonar ese materialismo abusivo y seguir construyendo un mejor futuro para todos”.

El Doctor Porfirio Garcete nació en Asunción. Estudió y culminó sus estudios con el Título de Abogado, hijo del Abogado y contador. Porfirio Garcete García El profesional del Derecho cuenta con orgullo que tuvo una participación directa en la apertura de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Este, donde ejerce la docencia desde hace 26 años, prácticamente desde su creación. En el transcurso del tiempo ingresó al Ministerio Público, donde ocupó el cargo de Agente Fiscal por un periodo. Posteriormente ocupó la Presidencia del Colegio de Abogados del Alto Paraná, y actualmente es Vice Presidente del Gremio.
– Como Docente ¿cuántos años en la Universidad Nacional del Este?
Estoy desde 1995, son 26 años prácticamente desde la creación. Me siento honrado porque participé desde la apertura. La facultad de Derecho comienza a conformarse a partir de 1994 y abre sus puertas con actividad educativa en el año 1995 y formo parte del plantel Docente del primer año.
– ¿Recuerda con cuántos Alumnos lanzaron la primera Promoción?
Con 100 alumnos se empezó porque al ser una Institución del Estado está sujeto por presupuesto. El primer año se utilizó en forma de préstamo el local colegio Área 1, que es donde comenzó la carrera de Derecho, luego nos facilitaron aulas dentro del Centro Regional de Educación, y luego conseguimos la primera sede, en el Área 3, pasando luego al campus de la UNE, donde funciona actualmente la carrera de Derecho. En el antiguo local del Área 3 funcionan las carreras de Notariado y de Ciencias Políticas. También nos proyectamos hacia el Departamento de Canindeyú, habilitando una filial en Salto del Guiará, convertida luego en la UNICAN. Otra filial fue habilitada en Santa Rita, de donde pronto egresará la primera promoción de profesionales. Se está trabajando sobre la apertura de otra filial en Minga Porá, tal vez para el próximo año.
– ¿Las clases se imparten actualmente en forma presencial o virtual?
En Derecho se optó por que sean virtuales las clases. Ahora, con el proceso de vacunación muy avanzado, se aguardan las directivas del CONES para poder reiniciar la actividad presencial de acuerdo al reporte que haga el ministerio de Salud.
– ¿Por qué eligió la profesión de abogado?
Elegí por muchos motivos. Mi inclinación por el Derecho surgió ya en las aulas del COLEGIO NACIONAL DE LA CAPITAL y el COLEGIO BAUTISTA, ambos de ASUNCIÓN. Luego ingresé a la Facultad de DERECHO de la Universidad Nacional de Asunción, en su antiguo local de Mcal. Estigarribia y Yegros, donde culminé la carrera. Luego me traslade a Ciudad del Este hace más de 29 años, y continúo mis actividades como Abogado y Docente. ADEMAS, tengo otro motivo para haber elegido la carrera: mi finado padre, fallecido en el año 2016, era abogado y contador público, egresado de la Universidad Católica. Por tanto, nací y viví en ese ambiente. Heredé sus libros y sus consejos, y ambos pienso dejar a mi hija, que sería la tercera generación de abogados en mi familia.
– ¿Maneja estadísticamente la cantidad de profesionales de Derecho?
Y tenemos más de 60 mil matriculas, lógicamente de esa cantidad debe deducirse el número de fallecidos. En el Alto Paraná hay alrededor de diez mil abogados, pero debe considerarse que no todos los que se gradúan y se inscriben en la matrícula ejercen la profesión, porque se dedican a otras actividades, porque la abogacía es hoy muy competitiva, exige una formación contínua y contar con equipos modernos e instalaciones costosas para acceder a internet y utilizar las herramientas tecnológicas de vanguardia.
– ¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión y lo que menos también?
Permanentemente lo que a uno le brinda satisfacción es…pensar en ese concepto del Ulpiano, quien decía que el Derecho es la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo. La gente recurre a nosotros para que le representemos en los tribunales, cuando se sienten avasallados en su derecho, y confían en lograr justicia a través nuestro, para lo cual tenemos que emplear nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo intelectual en procura del reconocimiento de los derechos de nuestros clientes. Lograrlo, al cabo de una batalla legal utilizando esas herramientas, brinda grandes satisfacciones, no solo económicas, sino también profesionales. Y es eso lo que buscábamos al estudiar Ciencias Jurídicas
Uno, cuando se inicia en el ejercicio profesional lo que encuentra es que la tarea no se limita a redactar escritos dentro de un horario determinado, porque las exigencias exceden los horarios, y muchas veces debemos restar horas al descanso o a la atención de la familia para brindar una atención leal y eficiente a quienes requieren de nuestros servicios.
– ¿Tuvo algún juicio que no pudo resolver?
No estoy recordando ninguno en todos estos años que estoy ejerciendo la profesión. Siempre hago un máximo esfuerzo para lograr un resultado favorable altamente positivo para la parte que representábamos y lo hacemos con la mayor dedicación. En nuestro estudio jurídico somos selectivos.
– ¿Trabaja solo o en equipo?
En equipo. Antes de la pandemia estábamos con más profesionales que estaban a cargo nuestro y trabajaban de forma coordinada con nosotros. La crisis sanitaria redujo la actividad, y por ende, la cantidad de componentes del equipo.
– ¿Siendo abogado llegó a consultar con su padre sobre algún caso que le resultó difícil de ejecutar?
Sí, permanentemente. Somos profesionales de épocas distintas. No hay que olvidar que entre fines de los 80 y principio de los 90, experimentamos cambios en la codificación. El Código Civil entró en vigencia en 1987, y el Procesal Civil en 1989. Ocurrió lo mismo con el sistema penal, a fines de los 90. No obstante, cuando daba mis primeros pasos fueron sumamente útiles los modelos que encontré en los ricos archivos de mi padre, pero sobre todo, en sus permanentes consejos, que no se limitaban a lo profesional, sino principalmente a lo humano, consejos que aún hoy sigo en el ejercicio de la profesión y en el desarrollo de mi propia vida personal y familiar.
– ¿En qué área usted se defiende mejor?
Me tocó la oportunidad de estar en el poder judicial donde fui dactilógrafo en la parte penal. Fui actuario judicial en el fuero penal y Agente Fiscal en el mismo fuero. A partir de 1996 estoy en el ejercicio privado de la profesión y me aboqué al estudio en la parte civil, laboral y administrativa, porque en el campo profesional se plantean distintas situaciones, y si uno va a prestar servicios de asesoría jurídica a una empresa, es preciso manejar las distintas ramas del Derecho. Y nosotros brindamos un asesoramiento Integral.

Anécdotas.
La función del fiscal es un trabajo que necesita de mucha personalidad, y recuerdo que tuve un caso en Hernandarias en el año 1996, cuando llegaron funcionarios de la contraloría para una intervención, y querían ingresar dentro del recinto, pero no pudieron. Luego se acercaron a mí para que se dicte una orden de allanamiento y que se permita el ingreso por vía judicial y solicité a la Contraloría de la Republica que acompañe el allanamiento y tuvimos el acceso a la contabilidad. Ese era un caso emblemático. No terminé el trabajo porque terminó mi mandato y desde ahí seguí ejerciendo mi profesión. Hay muchos roces… yo estuve en un periodo de transición, se estaba creando el Consejo de la Magistratura, se sancionó la Constitución Nacional de 1992, se pusieron en vigencia nuevos códigos y leyes.
Finalizando la entrevista

– ¿Cargo en el Gremio?
Soy Vicepresidente, habiendo sido ya Presidente diez años atrás.
– ¿Cuándo tienen asamblea para cambio de autoridades?
Estamos en eso. Muy pronto estaremos teniendo nuevas autoridades, una vez superada esta etapa de la pandemia se proseguirá el proceso que fue interrumpido por la misma, a fin de aprobar un nuevo calendario electoral. Estamos abocados a esa tarea y si no se ha realizado todavía es por la causa de todos conocida.
– ¿Cuál es el perfil del Abogado para la presidencia?
El Colegio de Abogados del Alto Paraná tiene una tradición de ser firme y combativa, además de coherente en su lucha gremial. Quien ejerza la presidencia debe ser entusiasta, con gran personalidad y suficiente autoridad moral para seguir combatiendo la corrupción y buscar que los cargos en la Magistratura Judicial y el Ministerio Público sean cubiertos por los mejores abogados. Para ello, los concursos deben ser transparentes y respetar los méritos académicos y los antecedentes de honorabilidad de los candidatos.
– ¿No resulta perniciosa la formación de tantas organizaciones gremiales en el Alto Paraná?
Por el contrario, felicitamos a los colegas que buscan organizarse. No importa que cada organización adopte sistemas de lucha diferentes. Lo que importa es que persigamos los fines que nos interesan a todos y que incluso podamos trabajar juntos en los proyectos que persiguen objetivos comunes a los profesionales del Derecho.
