JÓVENES VOCES DE LA POESÍA PARAGUAYA
Santiago Israel Cabral Báez: «La poesía tiene que divertir y despertar algo en la gente»
El abogado, compositor y empresario paraguayo encontró en la literatura una forma de interpretar la existencia, transformar las experiencias en símbolos y desafiar el olvido. Autor de Guerra de Luces, publicado en 2019, hoy trabaja en una novela que despertó el interés de una editorial española. Con una mirada irreverente sobre el oficio de escribir, reflexiona sobre la poesía, sus influencias y los desafíos de hacer literatura en Paraguay.
Presentación

Con el propósito de visibilizar a las nuevas voces de la literatura nacional, presentamos esta entrevista a Santiago Israel Cabral Báez, joven poeta paraguayo cuya obra literaria comienza a construir su propio espacio dentro de las letras nacionales. A través de sus publicaciones, experiencias y reflexiones, buscamos conocer al autor detrás de los versos, sus motivaciones creativas y su mirada sobre el presente y el futuro de la poesía paraguaya.
El poeta detrás de los versos
A los 15 años, Santiago Israel Cabral Báez no imaginaba que la literatura ocuparía un lugar en su vida. Su primer acercamiento a la poesía ocurrió por una razón tan cotidiana como inesperada: quería salir antes de su sala de clases. Lo que comenzó como un ejercicio escolar terminó convirtiéndose en el primer episodio de una trayectoria literaria que, años después, daría lugar a la publicación de Guerra de Luces (2019).
Abogado, compositor y empresario, nacido en Asunción y actualmente residente en Ciudad del Este, Cabral Báez construye una relación con la literatura marcada por el simbolismo, la reflexión existencial y un particular sentido del humor. En sus respuestas, la poesía aparece como algo más que una expresión de sentimientos: es una forma de transformar la realidad, explorar sus contradicciones y encontrar palabras para aquello que no siempre puede decirse directamente.
Su acercamiento inicial a las letras estuvo acompañado por el azar. Durante una clase de inglés, un profesor propuso que los alumnos escribieran unos versos sobre Paraguay. Quien lo hiciera podría salir al recreo. Cabral Báez aceptó el desafío y escribió un poema en apenas cinco minutos. Sin saberlo, participaba de un concurso interno del colegio que terminaría ganando.
Sus versos aparecieron en los carteles de la institución y fueron declamados ante los padres durante una feria literaria. Al recordar aquella experiencia, el escritor mantiene la ironía que caracteriza su manera de expresarse: considera que las posibilidades eran dos, que su poema fuera un prodigio de la poesía moderna o que los demás fueran terriblemente malos. Con humor, admite inclinarse por esta última explicación.
Sin embargo, aquel episodio no fue el único que marcó su camino. El descubrimiento de Jorge Luis Borges representó un punto de inflexión en su relación con la literatura. Más adelante, la poesía simbolista y, especialmente, Arthur Rimbaud, se convertirían en referencias importantes de su formación.
Guerra de Luces: las contradicciones de la existencia

En 2019 publicó Guerra de Luces, un poemario en el que aborda cuestiones vinculadas con el amor, las protestas sociales, la tecnología, la religión y la familia. La obra propone una mirada sobre la condición humana, atravesada por la tensión entre la existencia y la inexistencia, la vida y la muerte.
Para Cabral Báez, el libro no representa un universo de significados cerrados. El lector también participa en la construcción de la obra, al reconocer en sus símbolos experiencias, inquietudes y conflictos propios. Cada persona puede encontrar sus propias guerras en las páginas del poemario.
Esta concepción se relaciona con su manera de entender la escritura. «Todo tiene que ser transmutado», sostiene al explicar que la poesía recurre a los símbolos para expresar aquello que, en ocasiones, no puede comunicarse de manera directa.
La literatura se convierte así en un espacio de transformación: la experiencia personal, las preocupaciones sociales y las preguntas sobre la existencia adquieren una nueva dimensión a través del lenguaje.
Escribir para permanecer, aun frente al olvido
Publicar un libro también significa enfrentarse a una de las inquietudes más antiguas del ser humano: el deseo de permanecer en el tiempo.
«Nos rehusamos a morir y ser olvidados», reflexiona Cabral Báez al referirse al significado de publicar una obra. Su planteamiento, expresado con crudeza e ironía, reconoce la aspiración del escritor de dejar algo de sí mismo más allá de su propia existencia, aunque sin desconocer la fragilidad de esa pretensión.
Tal vez, sostiene, dentro de cien años esa permanencia ya no importe. La paradoja es precisamente esa: escribir con la esperanza de trascender, aun sabiendo que ninguna obra tiene garantizada la inmortalidad.
Esta reflexión convive con una actitud poco solemne hacia el oficio literario. Para Cabral Báez, la poesía no tiene por qué limitarse a la tristeza, la contemplación o la reflexión profunda. También debe divertir, despertar emociones y provocar algo en quien la lee.
«La poesía tiene que divertir y despertar algo en la gente», afirma.
En Guerra de Luces conviven poemas de contenido político, como Memorias de una revolución, y otros dedicados a la intimidad amorosa, como Novedoso estratagema, escrito para su esposa, a quien reconoce como su musa. Esa diversidad representa, para el autor, una de las mayores posibilidades del género.
Entre la literatura y la vida cotidiana
La relación entre la creación artística y las exigencias materiales de la vida constituye otro de los aspectos de su mirada. Al hablar de las dificultades de publicar y difundir poesía en Paraguay, responde con una frase directa: «Morirse de hambre es complicado. Hay que ser multitasking en estos días».
Detrás de la ironía aparece una realidad concreta: la necesidad de compatibilizar la escritura con otras actividades profesionales. En su caso, la literatura convive con su formación y ejercicio profesional como abogado, además de sus actividades como compositor y empresario.
Frente a los desafíos de la difusión digital, propone una estrategia sencilla: grabarse, salir al mundo exterior y persistir hasta encontrar lectores. Su imagen de los doce discípulos expresa, con humor, la idea de construir una comunidad que conecte genuinamente con la obra.
En cuanto a la poesía paraguaya contemporánea, considera que los jóvenes escritores que conoce tienen calidad y que, en literatura, importa más la calidad que la cantidad. Sus apreciaciones responden a su experiencia personal y reflejan una mirada que combina reconocimiento, escepticismo y provocación.
Una novela en proceso y una búsqueda que continúa
Actualmente, Santiago Israel Cabral Báez trabaja en una novela que comenzó a escribir hace dos años. Según relata, una editorial española manifestó interés en el proyecto, aunque el manuscrito todavía permanece inconcluso.
Su relación con la obra no terminada guarda cierta correspondencia con una idea que atribuye a Julio Cortázar: el libro favorito de un escritor podría ser aquel que nunca llegó a publicar, esa obra ideal que parece esperar siempre una mayor madurez o una perfección difícil de alcanzar.
Cuando se le pregunta qué espera que encuentre el lector en su poesía, su respuesta vuelve a ser coherente con su concepción literaria: desea que las personas pasen un buen rato, se olviden momentáneamente de sus problemas y encuentren paz o guerra, pero que no permanezcan indiferentes.
Si tuviera que definir su camino como poeta en una sola palabra, elegiría «divertimento».
Quizá en esa concepción de la literatura se encuentre una de las claves de su relación con la escritura. La poesía puede comenzar por casualidad, pero continuar escribiendo supone aceptar la incertidumbre, explorar las posibilidades del lenguaje y sostener una búsqueda que no siempre ofrece certezas.
En el recorrido de Santiago Israel Cabral Báez, la literatura permanece como un territorio abierto a nuevas exploraciones. Entre la obra publicada, los versos que todavía esperan su momento y una novela en proceso, su vínculo con la escritura continúa desarrollándose, sin la necesidad de llegar a conclusiones definitivas. Porque, a veces, la literatura no consiste en encontrar una respuesta, sino en descubrir nuevas formas de preguntar, sentir y mirar el mundo.
Sobre el autor
Santiago Israel Cabral Báez nació en Asunción, Paraguay, el 7 de mayo de 1993, y reside actualmente en Ciudad del Este. Es abogado, compositor y empresario. En 2019 publicó Guerra de Luces, presentado en El Cabildo, en Asunción, y en la Biblioteca Municipal de Ciudad del Este. También publicó dos traducciones del inglés al español y un relato propio en la revista uruguaya Mordedor, en su novena edición. Actualmente trabaja en una novela.
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